Historial Por » November, 2009 «

Programa #17: Sirviendo en el reino

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo
Efesios 4: 11 – 12five_by_davespertine

Todos los cristianos en este mundo vivimos una doble constirución, es decir, estamos en este mundo pero a la vez servimos a otra patria, a la celestial. Cristo instituyó una base formadora para la iglesia por medio de los 5 ministerios, cumpliendo él los 5; pero entregándolos a los hombres para perfeccionar a sus santos. Y este deber es todos.

En este programa se tocará el tema de cómo se sirve en el reino, cuáles, qué son y funciones de los cinco ministerios y por qué Dios necesita de estos ministerios.

En fin para saber más sobre el tema, los invitamos a descargar el siguiente programa.

Programa #17 para descarga (39 descargas)
Revolucion 7

Ningún éxito en la vida, justifica el fracaso en la familia

Los consejos de Fernando Parrado, sobreviviente del avión en el que viajaba con su equipo de rugby cayó en algún lugar de la Cordillera de los Andes:

‘Lo importante viene después del trabajo’. Conmovió a 2,500 ejecutivos en Expo Management con una recomendación: Apoyarse en la familia.

¿Qué conferencista logra hoy colmar un auditorio de 2,500 ejecutivos y empresarios, muchos con sus mujeres e hijos, y hablar durante una hora y media sin que nadie pierda detalle del tema ?

Fernando Parrado, uno de los 16 sobrevivientes de la tragedia de los Andes, a 36 años de aquella historia que asombró al mundo, consiguió hace algunos meses más que eso: Conmover a un foro de negocios y capacitación empresarial al transmitir las simples moralejas que le dejaron vivir 72 días en plena Cordillera sin agua ni comida.

Fue durante la jornada de cierre de Expo Management 2008. Su presentación, un monólogo sin golpes bajos acompañado por vídeos e imágenes de la montaña, tuvo dos etapas bien diferentes. En la primera narró, con un relato íntimo repleto de anécdotas, los momentos que lo marcaron de aquella odisea a 4000 metros de altura en la que perdió a buena parte de sus amigos, además de su madre y su hermana.

‘¿Cómo es posible sobrevivir donde no se sobrevive?’, se preguntó. ‘Sobrevivimos porque hubo liderazgos, toma de decisiones y espíritu de equipo, porque nos conocíamos desde mucho antes’, dijo.
Y arrojó un primer disparador. “En la vida el factor suerte es fundamental” Cuando llegué al aeropuerto de Montevideo no daban número de asiento para el avión. A mí me tocó, de casualidad, la fila 9, junto a mi mejor amigo.

Cuando el avión chocó en la montaña, se partió en dos. De la fila 9 para atrás no quedó nada. Los 29 sobrevivientes al primer impacto viajaban en la parte que quedó a salvo.’ De ellos, dijo, 24 no sufrieron un rasguño.

Así, los menos golpeados empezaron a ayudar, actuando como un verdadero equipo. Administramos barritas de chocolate y maní al punto de comer un grano por horas cada uno. Marcelo, nuestro capitán y líder, asumió su rol para contenernos cuando le preguntábamos qué pasaba porque no llegaba el rescate.
Decidimos aguantar.’ Pero días después el líder se desmoronó. La radio trajo la noticia de que había concluido el rescate. ‘¿Cómo hubieran reaccionado ustedes? El líder se quiebra, se deprime y deja de serlo.
Imagínense que yo cierro esta sala, bajo la temperatura de -14 grados sin agua ni comida a esperar quién muere primero.’ Se hace un Silencio estremecedor de la primera a la última fila. ‘Ahí me di cuenta de que al universo no le importa qué nos pasa. Mañana saldrá el sol y se pondrá como siempre.
Por lo tanto, tuvimos que tomar decisiones. En la noche 12 o 13 nos dijimos con uno de los chicos: «¿Qué estás pensando?» «Lo mismo que vos. Tenemos que comer, y las proteínas están en los cuerpos.» Hicimos un pacto entre nosotros, era la única opción. Nos enfrentamos a una verdad cruda e inhumana.’
Desde la primera fila, decenas de chicos llevados por sus padres escuchaban boquiabiertos. Parrado apeló a conceptos típicos del mundo empresarial. ‘Hubo planificación, estrategia, desarrollo. Cada uno empezó a hacer algo útil, que nos ayudara a seguir vivos: zapatos, bastones, pequeñas expediciones humanas. Fuimos conociendo nuestra prisión de hielo.’ ‘Hasta que me eligieron para la expedición final, porque la montaña nos estaba matando, nos debilitaba, se nos acababa la comida. Subí aterrado a la cima de la montaña con Roberto Canessa.

Pensábamos ver desde allí los valles verdes de Chile y nos encontramos con nieve y montañas a 360 grados. Ahí decidí que moriría caminando hacia algún lugar.’ Entonces sobrevino el momento más inesperado.
Pero ‘Esta no es la historia que vine a contar’, avisó. Y contó que su verdadera historia empezó al regresar a su casa, sin su madre ni su hermana, sin sus amigos de la infancia y con su padre con una nueva pareja.
‘¿Crisis? ¿De qué crisis me hablan? ¿Estrés? ¿Qué estrés? Estrés es estar muerto a 6000 metros de altura sin agua ni comida’, enfatizó.

Recordó un diálogo fundamental que tuvo con su padre, que le dijo: ‘Mira para adelante, anda tras esa chica que te gustaba, ten una vida, trabaja. Yo cometí el error de no decirle a tu madre tantas cosas por estar tan ocupado, de no compartir tantas festividades con tu hermana, no darme el tiempo de platicar con ellas mis vivencias, no decirles cuanto las amaba’. Y cerró, determinado: ‘Las empresas son importantes, el trabajo lo es, pero lo verdaderamente valioso está en casa después de trabajar: la familia.
Mi vida cambio, pero lo mas valioso que perdí fue ese hogar que ya no existía al regresar. No se olviden de quien tienen al lado, porque no saben lo que va a pasar mañana.’

Una interminable ovación lo despidió de pie:

“NINGÚN ÉXITO EN LA VIDA, JUSTIFICA EL FRACASO EN LA FAMILIA”

Si tu tienes un cálido hogar, piensa que al igual que yo: eres una persona con Suerte, te tocó de la fila 9 hacia adelante, y créeme que la mayoría viaja de la 9 para atrás.

Tomado de: Aquí

De gracia recibimos

Ayer conocí a Eloy
Me lo topé en la esperanza de cambiar su vida, se topó con Dios, a través de Kevin. Sólo espero pueda él haber cambiado ayer.

Hablamos unos diez minutos, pero para él fueron horas. Horas de un oasis para saciar la sed, del terrible desierto en el que lleva años perdido. Estaba descubierta su vergüenza en sus ojos, sus derrotas se notaban a leguas, y su estado no era algo con lo cual se pudiera lucir o sentir orgulloso.

Me he topado a muchos como él. Talvez con problemas diferentes, pero en esencia la misma persona. Jesús disfrazado. Un precio de paz muy escondido para él. Significado de una cruz oscuro, que sus ojos no ven. Harto de buscar y no encontrar la solución. Cansado de intentar y fallar.

Era un homosexual (casi seguro estoy) y tiene 43 años. Me duplica en edad. Agachó su cabeza cuando le dije que podía cambiar. Cuando supo que Dios sueña con él todavía, sin importar su pasado. Se fue como cansado todavía… Anhelo haya entendido la misericordia, no merecida.

Nunca le suelo dar dinero a la gente, porque di uno desconfía de ellos. Pueden usarla para drogas, para alcohol, para sexo, etc. Pero ayer hubo algo distinto. Talvez fue emoción mía, talvez no. Pudo ser el momento y los sentimientos encontrados. Pudo ser sólo eso. Más siento que ayer su vida pudo cambiar. Mil colones (que le di) no son nada, en realidad son poco. El tenía que viajar a Cartago (según su cédula, que cargaba en sus manos sucias, y cansadas), apenas le alcanzaban los mil colones, y talvez para un chicle o una empanada. Pero esos mil llevan en su interior, un contexto de poder. ¡El poder del amor de JESÚS!

Dios ama al pecador. Dios de verdad los ama. Dios nos ama. Dios nos ama. Dios nos ama. Dios nos ama.

Si mil cambiaran la vida de una persona, le daría mil a todo el mundo, aún si no comiera. Pero si los mil van vacíos, de nada sirven.

Por eso les pido orar por Eloy, aunque peque por omisión de aquellos otros y otras, que les he hablado y dado una pequeña esperanza en sus frías noches, con un bueno pinto antes de acostarse, o con un saludo en un parque, y que olvido sus nombres, su residencia, su situación.

Bendigo a Marcel Cedeño, que dijo que iba a ir a la iglesia y nunca fue.
Bendigo a un muchacho en el parque morazán que aceptó a Jesús como su salvador, y vivía en moravia, pero no recuerdo su nombre.
Bendigo a Felipe, nicaragüense, que lucha con el alcohol.
Bendigo a Esteban, que le dimos de comer en la Zona 4 (Valencia), y aún un día de estos lo vi salir de la tabla.
Bendigo a Roxana, que estaba cansada de luchar, y las palabras de Rebe le dieron aliento.
Bendigo a Kevin, que me lo topé en la Mac de la plaza de la cultura, y después de darle alimento, y no querer darle plata extra jeje, me dijo gracias.
Bendigo a Andrés, amigo de Sergio, buen muchacho.

Perdón por los que olvido, y aunque nunca lean este mensaje. Aunque nunca sepan que alguien los ama, y espero verlos en el cielo. Seré su oración en silencio. Dios me escuchará. Espero se salven.

…de gracia recibisteis, dad de gracia. Mateo 10:8
Por: Kevin Godínez

Formas de sobrevivir

Para los seres humanos, las dos aspiraciones más profundas son sobrevivir y ser felices.

Sin embargo, nuestra supervivencia siempre tiene plazo.

Entonces, sin dejar de pugnar por seguir vivos, tenemos que apostar a la estela que dejaremos.

En el agua, la estela que deja un transatlántico es distinta de la que deja una pequeña lancha, y lo mismo ocurre con los seres humanos.

Por lo tanto, no es razonable pensar que solo los grandes, geniales y notorios dejan una estela. Todos la dejaremos.

No hay límite para la calidad y la profundidad de la estela que un ser humano puede dejar tras de sí, pero ¿cuál será la estela mínima posible? ¿De qué está formada esa estela mínima?

Salvo casos extremos, sin interacciones con otros seres humanos y con el ambiente, no dejaríamos ninguna estela.

De esa manera, la fuente de la estela, son esas interacciones: no las monumentales, sino las cotidianas.

Esas estelas pueden ser negativas, o neutras, o anodinas, o constructivas, como cuando dejamos a algunas personas o al ambiente mejor que como los encontramos.

¿Qué implica dejar a las personas mejor que como las encontramos? Posiblemente, haberles dado buen ejemplo, consuelo, guía, apoyo, cariño, alegría.

También implica haber potenciado su aprendizaje, su crecimiento; haber ensanchado su visión, haberlos impulsado a experimentar, a intentar.

Además, implica haberlos ayudado a descubrir talentos inéditos o a corregir deficiencias; haber ayudado a liberarlos de temores innecesarios, de culpas indebidas, de etiquetas discapacitantes, de creencias falsas.

Hay estelas de primera mano, como la que deja el jefe o el compañero que tuvimos.

Las hay de segunda mano, como la que deja, en un grupo, una persona a quien no conocimos, pero que impregnó las prácticas y comportamientos de ese grupo.

Hasta podría haberlas de tercera mano. Se escucha, por ejemplo, hablar de hijos y nietos de tal o cual pensador.

¿Por dónde empezar y cuándo? Ya y con quien se nos acerque a menos de tres metros de distancia.

Por: Álvaro Cedeño
Tomado de: La Nacion
Revolucion7

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