Ayer conocí a Eloy
Me lo topé en la esperanza de cambiar su vida, se topó con Dios, a través de Kevin. Sólo espero pueda él haber cambiado ayer.
Hablamos unos diez minutos, pero para él fueron horas. Horas de un oasis para saciar la sed, del terrible desierto en el que lleva años perdido. Estaba descubierta su vergüenza en sus ojos, sus derrotas se notaban a leguas, y su estado no era algo con lo cual se pudiera lucir o sentir orgulloso.
Me he topado a muchos como él. Talvez con problemas diferentes, pero en esencia la misma persona. Jesús disfrazado. Un precio de paz muy escondido para él. Significado de una cruz oscuro, que sus ojos no ven. Harto de buscar y no encontrar la solución. Cansado de intentar y fallar.
Era un homosexual (casi seguro estoy) y tiene 43 años. Me duplica en edad. Agachó su cabeza cuando le dije que podía cambiar. Cuando supo que Dios sueña con él todavía, sin importar su pasado. Se fue como cansado todavía… Anhelo haya entendido la misericordia, no merecida.
Nunca le suelo dar dinero a la gente, porque di uno desconfía de ellos. Pueden usarla para drogas, para alcohol, para sexo, etc. Pero ayer hubo algo distinto. Talvez fue emoción mía, talvez no. Pudo ser el momento y los sentimientos encontrados. Pudo ser sólo eso. Más siento que ayer su vida pudo cambiar. Mil colones (que le di) no son nada, en realidad son poco. El tenía que viajar a Cartago (según su cédula, que cargaba en sus manos sucias, y cansadas), apenas le alcanzaban los mil colones, y talvez para un chicle o una empanada. Pero esos mil llevan en su interior, un contexto de poder. ¡El poder del amor de JESÚS!
Dios ama al pecador. Dios de verdad los ama. Dios nos ama. Dios nos ama. Dios nos ama. Dios nos ama.
Si mil cambiaran la vida de una persona, le daría mil a todo el mundo, aún si no comiera. Pero si los mil van vacíos, de nada sirven.
Por eso les pido orar por Eloy, aunque peque por omisión de aquellos otros y otras, que les he hablado y dado una pequeña esperanza en sus frías noches, con un bueno pinto antes de acostarse, o con un saludo en un parque, y que olvido sus nombres, su residencia, su situación.
Bendigo a Marcel Cedeño, que dijo que iba a ir a la iglesia y nunca fue.
Bendigo a un muchacho en el parque morazán que aceptó a Jesús como su salvador, y vivía en moravia, pero no recuerdo su nombre.
Bendigo a Felipe, nicaragüense, que lucha con el alcohol.
Bendigo a Esteban, que le dimos de comer en la Zona 4 (Valencia), y aún un día de estos lo vi salir de la tabla.
Bendigo a Roxana, que estaba cansada de luchar, y las palabras de Rebe le dieron aliento.
Bendigo a Kevin, que me lo topé en la Mac de la plaza de la cultura, y después de darle alimento, y no querer darle plata extra jeje, me dijo gracias.
Bendigo a Andrés, amigo de Sergio, buen muchacho.
Perdón por los que olvido, y aunque nunca lean este mensaje. Aunque nunca sepan que alguien los ama, y espero verlos en el cielo. Seré su oración en silencio. Dios me escuchará. Espero se salven.
…de gracia recibisteis, dad de gracia. Mateo 10:8
Por: Kevin Godínez

