Su Cartel

Luchar es un verbo. Denota la acción de pelear por algo. Luchar tiene como objetivo salir victorioso de una batalla, tener el trofeo del primer lugar en la mano.

He visto a muchos boxeadores, dedicados a pelear por su victoria, caer al suelo derrotados.

Recuerdo bien luchadores que un golpe, envuelto en un sucio guante de boxeo, fue suficiente para romperles el sueño de su vida.

Jóvenes luchadores amenazados por los golpes puñalada que envían aquellas malas semillas que sembraron sus padres (drogas, abandono, descuido, etc.). Ganchos al costado izquierdo simulados por las veces que pecamos y arrepintiéndonos lo volvemos a hacer. Ataques directos al rostro y a las costillas amenazan a los padres luchadores que destruyen su familia con sus malas actitudes, y su poca comunicación con sus hijos. Knock Out y cuenta regresiva del réferi para los que están lejos de Dios, de su amor eterno para ellos.

El orgullo es lastimado cuando se lucha pero no se gana. No es bonito prepararse para luchar y después hallarse uno derrotado en la lona.

Ayer fallé… Tengo muchas actitudes que mejorar. Morir a mí para que viva Cristo en mí. Sin reservas entregarme.

Hoy fallé… Mañana fallaré… Cada día se puede ser mejor. No hay duda de eso.

Pero duelen en mi memoria las caídas del pasado. Las caídas del hoy. Porque sabiendo que Dios desechó de su memoria mis errores, y los empujó al fondo del mar, residen en mi conciencia, que tiende acusarme. Me duele fallarle a Él. Nunca me ha dejado.

Pero me asombra saber que un luchador, boxeador, aun habiendo perdido una pelea, aun habiendo saboreado la lona, cuando vuelva a subirse al ring seguirá siendo un luchador! Porque su caída no le quita su nombre! El es de profesión boxeador, luchador de nacimiento!

Así que hoy me subí al ring de nuevo. Y a veces cuando voy subiendo, creo que nadie va a apoyarme. Porque mis errores me descalifican.

Pero siempre hay alguien en medio del público. Entre unos que me apoyan y otros que no creen que yo pueda lograrlo. Siempre por encima de los rostros ansiosos de la gente, espectante de la pelea, resalta su preocupación por mí. 

Lo miro a Él. Él, siempre tiene el cartel en su mano.

Cartel: Te amo! Yo creo en ti luchador! No desmayes!

Y me animo. Hoy puedo confiar en mí.

Puedo comprender que sigues siendo luchador. Que tu nombre sigue intacto ante Él. Que su confianza está puesta en ti. Eres el Hijo del Rey. Aunque ayer y hoy hayas fallado. Aunque mañana te espere la lona. Su cartel es verdad, aunque no siempre lo entiendas. 

Creeré a su cartel, y lucharé hasta la muerte. Sus cabellos resaltarán en la multitud, y escribirá en mi corazón su esfuerzo. Nada me detendrá. Nada te vencerá. Caer a la lona nunca ha sido una derrota! Ganar incluye saborear la lona, porque al levantarte serás diez veces mejor,  diez veces más fuerte!

Hoy tienes tu revancha! Golpea fuerte a tus errores y vuélvete a Dios! Él te apoya, sin dudarlo!

Así que tú lo has de lograr. Nadie te ganará. Nada te apartará de Su amor! Sube hoy al ring LUCHADOR!

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