Son las 7:25 de la noche y aun estoy en mi oficina, los autos que transitan afuera me lo recuerdan y hoy cuando desperté en la mañana recordé que a esta hora todavía estaría aquí. La noche de hoy no tiene nada de especial, el sol ya se oculto y la mayoría de la gente regresa de sus trabajos al hogar, otros se desplazan a realizar sus compras navideñas.
Es diciembre, la noche es fría y tengo que abrigarme para poder escribir tranquilo y que mi mandíbula continúe en el lugar indicado. Abajo en el primer piso de la Clínica hay personas esperando ser atendidas por el ginecólogo. Cuando el reloj marque más o menos las 9 ya no habrá nadie; mis compañeros habrán partido y al yo ir a cerrar quedare solo. Esta noche la separe para luchar al lado de Dios. Solo me acompañan mi vieja biblia y un par de libros.
Hoy es una noche de esas donde me vuelvo a encontrar en el Valle de Elá, donde el Valle de sombra de muerte se ve mas oscuro y frio que nunca. El ejército filisteo se ha vuelto a reunir frente a mí y corean mi nombre, no en señal de apoyo, sino porque ellos desean mi cabeza.
Hoy es una de esas noches en las que el hombre de Dios se para frente a lo CONOCIDO y lo vence con la compañía de Dios.
Hoy es una de esas noches en las que no tengo nadie a mi lado pero mis escuderos están orando a lo lejos. Hoy es una de esas noches…
El gigante se levanta de nuevo, con los mismos insultos, las mismas armas, la misma mirada y pose arrogantes que lo identifican.
-¡Creí haberte dicho que no volvieras! me grita mientras escupe en el suelo
-¿No fue suficiente con la vez anterior? Se jacta al mismo instante que desenvaina su espada.
-Hagamos esto rápido porque ya estoy aburrido de ti!
El está convencido que el Carlos que llego la ultima vez es el mismo que se para hoy frente a él.
Pero yo se que no es así. El trae las mismas armas, insultos y argumentos, pero yo vengo con nuevas armas, nueva armadura, nuevo corazón y el respaldo y autoridad de Dios.
Ok Carlos, si estuviéramos hablando de una batalla real te entendería pero aquí hablas de algo espiritual, así ¿que como te explicas?
El caminar con Dios no es fácil y aquel que diga lo contrario seguro no ha caminado por él. Pero si tiene algo interesante y es que cada situación que nos sucede nos enseña algo. Para darles un ejemplo les voy a contar algo que me sucedió días atrás:
Me encontraba mirando en la comodidad de mi casa (como me encanta hacerlo) Underworld Evolution, y todo iba bien hasta que el sol iniciaba a salir en el horizonte y Selene se encontraba en peligro de morir por los rayos solares. Muy caballerosamente Michael roció con pintura un ventanal por el cual entraba la luz del día. Luego tomo a su amada y la introdujo en un contenedor vacio que había en el taller al cual ingresaron. Justo ahí sabia la escena que venía porque ya había visto anteriormente la película; entonces con mucha naturalidad tome el control remoto y le di “siguiente” para pasar el capitulo.
Me sentí muy bien de haberlo hecho, lo mejor es que no me di cuenta hasta un momento después de lo que había sucedido.
No es tanto el darle “next” con un botón, sino el hecho de saber que yo debo agradar a Dios con mis actos. La biblia dice algo muy interesante:
“… dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” Efesios 5:20
Como sonaría esto: “oh Padre te doy gracias porque me excite viendo a Michael teniendo sexo con Selene!!! Es que Kate Beckinsale tiene un cuerpazo y yo desearía tenerla en mi cama algún día, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén”
No se si Dios contestaría con un “ok” o con un rayo. Pero lo que si se, es que esa clase de agradecimiento no lo honra.
Vuelvo al tema de las armas. Cuando se nos presentan situaciones en que podemos honrar o no a Dios y escogemos lo correcto, estas se convierten en armas poderosas en Dios. El enemigo SIEMPRE vendrá con las mismas armas oxidadas. Pero cada vez que decidimos honrar a Dios con nuestros actos tenemos armas que el enemigo no conoce. Dios si está al tanto de ellas. Por eso es que Goliat se burlo de David, porque no sabía lo que aquel joven había hecho con la onda. Pero Dios estuvo ahí mientras el mataba leones y osos.
El vivir para Dios vale la pena. Vale la pena ser diferente. Vale la pena moverse en dirección contraria al mundo. El enemigo sabe que si le hacemos caso a sus armas de siempre va a tener un pastor, diseñador grafico, arquitecto, doctor, profeta, evangelista, diseñadora de modas menos de que preocuparse. Recuerda esto: el enemigo empieza a ser mortal solo cuando sabe que tiene la razón.
Vive honrando a Dios con tus actos y llegaras tan lejos que el horizonte siempre estará detrás de ti. Yo estoy seguro de algo y es el hecho de que viviendo así seremos INDESTRUCTIBLES y solo la poderosa mano de Dios podrá quebrantarnos.
Hoy es una de esas noches en las que me enfrento a lo conocido con lo desconocido. Espero obtener la victoria y colgar otra cabeza de gigante en la sala de mi casa…
Escrito por: Carlos Fernández (carlosfer_j@hotmail.com)





